jueves, 6 de noviembre de 2014

Necesidad de cambio

La mayoría de las veces tenemos miedo a lo diferente, a hacer cosas nuevas que nunca hemos hecho, a saltar de la zona de confort y “tirarnos a la piscina” para ver si nos damos un buen chapuzón o por el contrario caemos de bruces contra el fondo de la misma. Es así, que a lo largo del recorrido un@ mism@ va sufriendo mutaciones, cambios de pensar y de ver el entorno. La raíz de la maduración está en el encuentro continuo y el contacto con los demás, unidos a los cambios que sufrimos a lo largo de nuestras vivencias. Eso hace que construyamos distintas actitudes ante la vida. 
La experiencia continúa con la vida nos hace cambiar de estadios de pensamiento y de actitudes diferentes. Pero, ¿no sufrimos de conformismo y acomodamiento? Muchas veces me he encontrado con personas que por miedo a perder cosas fundamentales en su vida, han decidido situarse en una actitud pasiva, dejando pasar oportunidades de cambio difícilmente recuperables. 
Mi propia experiencia me ha enseñado que para cambiar es fundamental que nosotr@s mism@s nos demos cuenta que ese cambio es posible, que verdaderamente se puede modificar todo aquello que está en nuestra mano. Si nos levantamos de nuestro asiento de espectadores ante el mundo y aportamos cada un@ de nosotr@s nuestro granito de arena podemos cambiar las cosas. Cada un@ aporta a los demás lo que no se tiene y el empoderamiento de la sociedad en su conjunto abre camino para ese cambio tan deseado. Si ponemos un ejemplo actual, lo podemos ver en el revuelo que se ha formado a raíz del surgimiento del movimiento del 15M y de muchos otros movimientos sociales, traducido uno de ellos en el partido político Podemos. 
La crisis actual ha hecho que las personas nos levantemos de nuestros asientos de espectadores, que nos unamos l@s un@s con l@s otr@s, que formemos agrupaciones en donde la interacción es fundamental para construir redes de comunicación y exista la confluencia de las distintas experiencias e inquietudes ante la injusticia social, política y económica. Es así como a través de la experiencia ha ido naciendo el movimiento ciudadano que ahora está presente en nuestro país. Es así como se está poniendo en práctica la innovación social. Se ha creado una forma nueva de hacer política, aunque aun es pronto para saber hasta dónde llegará, se ha abierto un camino que la gente creía perdido. Se ha abierto la puerta de la participación  para que las personas sean de dónde sean, piensen lo que piensen, y vengan de dónde vengan, tenga la posibilidad de aportar a un grupo aquello que ha vivido, aquello que sabe; sus conocimientos y su experiencia. 
La ilusión no solo de ese movimiento sino de muchos otros que han ido surgiendo a lo largo de estos años, han dado voz a los sin voz. Este proyecto ciudadano que ha nacido, es el río que confluye hacia el mar, y que une cada uno de los afluentes con el río principal. Ese camino trazado que correremos junt@s es un experiencia de cómo se pueden hacer las cosas cambiando los paradigmas. El pasado, deberíamos dejarlo pasar, el presente es el que tenemos que vivir, y el futuro es el que tenemos que construir. Tod@s junt@s debemos salir, como decía al principio de este post, de nuestra zona de confort. 
Recuerdo que muchas veces he sido reacia a hacer cosas distintas a lo que había hecho normalmente. Gracias a una gran amiga que me enseñó su cultura y su vida, conocí un mundo totalmente distinto al mío, y que por los prejuicios y construcciones sociales y culturales vetaban mi visión de su realidad, y me imposibilitaban acercarme a ese mundo tan dispar pero a la vez tan enriquecedor. La necesidad que tenemos los seres humanos de conectar con los otros hace que crucemos a veces esa barrera de seguridad. Nuestra visión de la vida en general está influenciada por todos los reductos culturales y sociales de donde nacemos. Lo difícil de poder llegar a conectar con otras gentes, hasta dentro de nuestro propio círculo más cercano, es dejando a un lado nuestra propia visión del mundo. 
Por eso, si queremos cambiar y ayudar a los demás, tenemos que ponernos en el lugar del otro y de los otros. Nunca podremos construir una sociedad justa e igual, sino nos ponemos en la situación de los demás. Por eso, las utopías, son igualmente constructos sociales de un tiempo y de un lugar determinado. Tenemos que cambiar para poder cambiar el mundo, tenemos que pensar distinto, tenemos que salir de esa zona de confort que reduce nuestra visión y no nos hace ser conscientes que los demás al igual que nosotr@s son tan necesarios para poder hacer posible ese cambio. Lo digo muchas veces, quizá me lo repito cada día, pero creo que es fundamental para realizarlo: Es más lo que nos une que lo que nos separa. Somos más iguales que lo que nos hacen ver. Las distinciones y las diferencias son una forma fácil de ponernos un@s frente a l@s otr@s, y no de situarnos un@s al lado de l@s otr@s. 
Está en la mano tod@s nosotr@s romper con esa barrera y de construir junt@s ese nuevo mundo.

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